El ViacrucisVeracruzano. Machetearte #1660.

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Por Joao Gómez Juárez

El libro El infierno de Javier Duarte. Crónicas de un gobierno fatídico (Ediciones Proceso, 2016), fue el producto de un arduo proyecto de investigación, cuyo objetivo fue poner de manifiesto y esclarecer la crisis política y social que actualmente se vive en el estado de Veracruz. El autor/periodista Noé Zavaleta narra la inhóspita realidad veracruzana, el terror y la violencia a la que están sometidos miles de personas por parte de las fuerzas gubernamentales y del crimen organizado.

Veracruz es uno de los lugares más inseguros y peligrosos de la república mexicana para periodistas y reporteros, y con pleno conocimiento de las represalias y amenazas que pudieran suscitarse en una investigación de esta magnitud. Es aquí donde el reportero Noé Zavaleta tiene el mérito de unir las piezas y no quedarse en la superficie del problema, de alzar la voz, de evidenciar la figura corrupta de Javier Duarte (exgobernador del estado) y a esa mafia en el poder que representa el aparato estatal veracruzano.

Aquí fragmentos del libro: “La muerte escogió a Veracruz para vivir. En el estado próspero que va hacia ‘adelante’ —como señalan los slogans de Javier Duarte— la muerte tiene permiso. Le dieron licencia para matar periodistas, taxistas, alcaldes y exalcaldes, parientes de gente adinerada y sociedad civil. Una vez que la muerte llega, sus elegidos son enterrados en fosas, embolsados, baleados, o en el mejor de los casos, mucha gente ha preferido exiliarse del estado antes que quedarse a vivir el viacrucis de los demás veracruzanos. ‘La huesuda’ tiene venía para secuestrar cantantes, empresarios, y políticos y abandonarlos días después en algún paraje campirano y poco transitado. Pasamos de ser ‘solo Veracruz es bello’, a ser el territorio ‘Veracruz seguro’; seguro te desaparecen, seguro te extorsionan, seguro te levantan, seguro te matan”.

Agrega Noé Zavaleta: “Son un monstruo de mil cabezas. Asesinan a un capo y dos semanas después ya hay un nuevo líder. Detienen a una célula de alguna de esas organizaciones, el Ejército y la Marina presumen que desintegraron a una banda delincuencial que metía zozobra a la población, y meses después los detenidos en un penal de máxima seguridad ven con recelo que ya tienen sustitutos en el organigrama de la banda”.

El libro es dedicado a los reporteros que afrontaron el reto de revelar las entrañas de la mafia de la política veracruzana y que por evidenciar los hechos y exhibir los vínculos entre empresarios, servidores públicos, cárteles de la droga, han tenido que pagar con sus propias vidas, o la de algún ser querido.

Esa rabia por la impunidad y la corrupción, el deseo de justicia, el coraje por la violencia desatada entre su gente y la rebeldía de un periodista que no se conformó con la “verdad” de las autoridades, quedan plasmados en este gran trabajo de Noé Zavaleta.

Otro parte del texto: “Se despidieron con un ‘nos vemos al rato’, algunos con un beso en la frente a sus padres; otros dejaron a su madre el dinero de la quincena, una más dejó un correo electrónico a su padre pidiéndole disculpas por su mal comportamiento y una rencilla. Está el que salió de casa con la misma determinación de encontrar a su hermano con vida y fue ejecutado en el camino; el que abandonó casi al amanecer la discoteca enfrente a la playa y tal pareciera que después de una intervención de agentes de tránsito se lo tragó el mar. Hasta ahora ninguno ha vuelto. Son los desaparecidos de Veracruz”.

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