La Cargada Política con el Peje. Machetearte #1660.

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Por Eduardo Ibarra Aguirre

A 16 meses de distancia de la elección presidencial ya son marcados los signos de ’la cargada política’ muy a la mexicana y lo que falta por ver todavía, en la candidatura de Andrés Manuel López Obrador.

Seguramente ahora es un signo de fortaleza, pero también lo puede ser de debilidad, o de acotamiento si, como anuncia el moreno mayor del Movimiento Regeneración Nacional, no ejerce con certeza y oportunidad el derecho de admisión.

Por lo pronto será divertido leer los florilegios, las justificaciones para explicar el travestismo político del elenco de personajes y personajillos que ejercen desde la campaña por la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal lo que atinadamente bautizaron como antiobradorismo dogmático. ¿Se imagina usted a Jorge Fernández, Pablo Hiriart, Ricardo Alemán y Eduardo Ruiz? Quien se atribuye sin rubor la expedición de certificados para avalar quién es o no de izquierda.

Criticar incluso hasta la desmesura al tabasqueño de Macuspana es una práctica saludable, necesaria para la democracia política con todo y los muchos defectos de ésta, empezando por la cargada vigorosamente existente. Pero convertir a López, su candidatura y posible triunfo en el escenario del “abismo”, como lo hace Graco Ramírez, el gobernador de Morelos que lo es gracias al apoyo de Andrés Manuel, y que ahora aspira a presidir a México. Está en su derecho este subproducto del echeverrismo, el mismo don Luis al que le atribuyen el padrinazgo central de AMLO en su tercera puja por Los Pinos. También en 2000 y 2006.

Por supuesto que aquí no nos ocupamos de los enormes contingentes que se suman por hambre, que es la eterna compañera de México desde siglos ha. Pero existen distintos tipos de hambre y de restaurantes para saciarla en Santa Fe, Polanco y las Lomas. Y con ellos es indispensable ejercer el derecho de admisión.

Nada de que de un día para otro el senador poblano se levantó con el pie bueno y descubrió que AMLO es “la mejor opción”, cuando una semana antes la definía como “dogmática”. Claro que la candidatura a gobernador de Puebla bien vale una corrección de tal magnitud. Y como ésta habrá muchas más “correcciones” y el Señor López (Santiago Creel, dixit), el de la “izquierda demagógica”, jura Enrique Peña, cuando fue él quien prometió “acabar con los gasolinazos” con su reforma energética, esto es, la entrega de la riqueza nacional a las trasnacionales y los tecnócratas que se enriquecieron saqueando Pemex.

Y la cargada, también la de los anodinos que se ponen el saco en automático, sólo es dable afrontarla con definiciones de políticas y de programas de gobierno.

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