Provocación de Estado. Machetearte #1660.

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Por Alberto Híjar Serrano

Haber nombrado a Tomás Zerón para informar sobre Ayotzinapa, prueba la prepotencia provocadora del Estado. No es sólo el gobierno, es el Estado como aparato represivo contra el pueblo quien nombra a Zerón para reiterar la quemazón de cadáveres en el basurero de Cocula para arrojar los restos al río San Juan. La Comisión de Expertos Independientes probó la imposibilidad de esta acción, un investigador de la UNAM hizo las cuentas de madera y llantas necesarias para un fuego sostenido en una noche lluviosa y uno de los expertos experimentó una gran fogata para probar la imposibilidad de la llamada “verdad histórica”.

Ex director de investigaciones criminales de la PGR, Zerón fue destituido para ser nombrado Secretario General del Consejo de Seguridad Nacional, pese a ser exhibido en la filmación en Cocula donde presencia la revisión del terreno sosteniendo una bolsa negra en la mano al lado de un joven sicario trasladado desde los separos de la PGR. Al día siguiente de la filmación, fue informada la presencia de restos humanos que una semana después tuvieron nombre y apellido. El Comité de Familiares denunció la flagrancia del funcionario y exigió su renuncia. Su promoción a un cargo nuevo es un acto de insultante prepotencia. “Pa que aprendan” dicen las mantas del crimen organizado en este caso asumidas por el Estado.

Ni diálogo ni unidad nacional son posibles así. Al contrario, se cumple lo dicho por Marx respecto de una minoría de obreros que al parar el trabajo “se ve rápidamente forzada a comportarse de forma revolucionaria”. Tal ocurre con la minoría contestataria alarmada por la constante toma de rehenes por el Ejército, la Marina, las Policías y los grupos paramilitares que secuestran, torturan y matan a dirigentes contestatarios y a periodistas. El terror alcanza a inocentes como el niño de 13 años, Humberto Morales Sántiz, asesinado de un tiro en la cabeza en la milpa de su familia del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo en Chiapas.

En efecto, son los funcionarios de Estado quienes acrecientan la lucha de clases al agredir de manera constante a los trabajadores y al pueblo en general. Las respuestas necesarias que crecen por todo el país, incorporan a la discusión en sus asambleas, los agravios que van desde las trampas legaloides y las arbitrariedades, hasta los crímenes impunes.

Las mismas sinrazones de los asesinatos en la Sierra Tarahumara, son las que mantienen preso y con precaria atención médica a Juan Manuel Mireles y los presos de la CRAC en Chilpancingo, tan inocentes como Nestora Salgado que goza de libertad que le ha permitido fundar una casa de cultura en Olinalá, ya fuera de la CRAC y la Policía Comunitaria. La lección es clara: si mantienen y acrecientan su repudio público a la injusticia, no habrá excarcelación. La respuesta necesaria al terrorismo de Estado, incluye declaraciones públicas tan importantes como las de Ausencia Honorata Vázquez, esposa de Gonzalo Molina preso con estado de salud mal atendida.

Uno no elige la protesta y la organización contra el Estado, sino que responde a sus agresiones constantes, a la impunidad de sus sicarios, a la permanencia de sus estructuras de terror. Basta referirse al poder infame del fiscal de Guerrero Xavier Olea, para entenderlo como responsable de la manipulación de las leyes contra los luchadores populares. Una caterva de funcionarios consolida en tiempo y forma como ellos dicen, la pirámide del terror. Incumplen plazos y trámites cuando es necesario, por ejemplo la presentación de testigos contra Gonzalo Molina que durante dos años no se presentarony, al hacerlo recientemente, negaron que su detención por la policía comunitaria de la CRAC haya sido secuestro y extorsión.

De aquí la urgencia de claridad económico-política para desechar la esperanza de justicia y equidad por el gobierno que remata las riquezas del país, combatela resistencia social con todos sus recursos represivos y exaltala vía electoral como democracia, cuando es evidente su corrupción. Ahí vienen las elecciones, ya empezó la arrebatinga de privilegios, la cínica exhibición del oportunismo y la demagogia ante la ausencia de figuras públicas con experiencia y prestigio de honradez.

A 91 años de la fundación de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa “Raúl Isidro Burgos”, la lucha sigue para construir la coordinación de organizaciones populares y enfrentar al terrorismo económico, político y social del Estado, la construcción de una soberanía desde abajo y a la izquierda capaz de planificar el tránsito del capitalismo en descomposición irremediable a lo que siga.

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