Pretorianismo. #1633

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Por Antonio Moreno

Pretorianismo es un término que hace referencia a la influencia política que de forma abusiva ejerce el poder militar al interior de un país. Daniel R. Headrick describe al Pretorianismo como un militarismo, pero hacia el interior propio de las naciones de orden menor, que pretende ejercer su influencia en el sistema político, controlar las decisiones que afecten a sus intereses o apoyar a una facción política.

Según Samuel J. Huntington, experto en las relaciones que se dan entre el poder militar y el poder civil así como en golpes militares, dice que” las causas principales de la intervención militar en política, no son causas militares sino políticas, es una manifestación específica de un fenómeno más amplio y propio de las sociedades subdesarrolladas, es el bajo nivel de institucionalización lo que impide al sistema político cumplir su rol natural de mediador de los conflictos sociales”.

El pasado 28 de marzo, en el marco de un inusitado encuentro con militares en el tristemente célebre campo militar número uno, el desprestigiado presidente Enrique Peña Nieto, defendió por enésima ocasión el papel de las fuerzas armadas fustigando a quienes la critican: las fuerzas armadas “han venido apoyando de forma muy comprometida tareas que tienen que ver con la seguridad de las familias, por encima de lo que es estrictamente su misión… teniendo que suplir cuando algunas otras instituciones o corporaciones policiacas de algunas entidades se quedan cortas”, dijo el del copete. De aquí se desprenden cuando menos dos situaciones, por un lado el reconocimiento del deterioro de “algunas” instituciones, lo que coincide con la definición de pretorianismo antes mencionado, y por otro lado Peña Nieto olvida que la delincuencia organizada es un delito del orden federal por lo que responsabilizar a las corporaciones policiacas de “algunas” entidades es un verdadero despropósito.

La creciente intervención militar en política hace evidente no sólo el deficiente desempeño de las corporaciones policiacas sino de toda la institucionalidad: la de combate a la pobreza, más de la mitad de la población mexicana vive en ella; la de educación, México es el primer lugar de desertores escolares de los jóvenes de entre 15 y 18 años; la de combate a la corrupción, etc., así, por ejemplo, mientras la miseria y la ignorancia crecen en la población; la corrupción, la impunidad y la sed insaciable de riquezas se hacen más visibles en la clases dirigentes (políticos y empresarios)y para perpetuar este orden es que se requiere la presencia militar que impida, en cualquier momento, que el pueblo intente implementar cualquier tipo de cambio que contravenga dicho orden.

No cabe la menor duda que el evento al que se está haciendo referencia, soldados ahora con sus familias, forma parte de la incesante campaña de engrandecimiento artificial que el gobierno está haciendo con las fuerzas armadas, negando en primer lugar los abusos que estas han cometido abusos que a pesar de lo que digan los mandos castrenses están debidamente documentados y comprobados, para que de esta manera se vaya allanando el camino a una próxima legalización de la milicia haciendo labores de seguridad pública.

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