El “Salario Rosa” y la Función del Ama de Casa en el Estado Burgués. #1664.

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Por Vulgo Culto

En una sociedad capitalista de supremacía burguesa como en México, el Estado manipula a la población para que cumpla roles y funciones en beneficio de la clase dominante. Uno de los esquemas opera de la siguiente manera: los de arriba necesitan mujeres que atiendan al hombre para que se pueda concentrar en ser eficiente y no se distraiga de producir y generar cada vez más ganancias para el rico.

A la vez necesita madres que les inculquen obediencia incondicional a los hijos para que nunca se rebelen contra el poderoso. Pero lo peor es que además necesita que sea el ‘jefe o jefa de familia’ quien le pague a ella su manutención o que trabaje gratis. ¿Pero cómo le hace el gobierno para que el hombre domine a la mujer, la mujer al hijo, el hijo al perro y el perro al gato y todos sirvan felipes y con tenis al gran patrón, que es el Estado? Permitiendo una cultura machista que dice combatir pero miente y manipula la cultura para que el ama de casa imite los estereotipos de los famosos que, dicho sea de paso, llevan un modus vivendi (estilo de vida, pues) distinto al que aparentan pero es lo que la gente quiere ver.

Por ejemplo, las películas holliwoodenses, las telenovelas y las revistas de chismes de la farándula presentan modelos a imitar de mujeres sumisas, obedientes, hacendosas, fieles, que si acaso algún día se rebelan ante su miserable existencia, es para “arreglarse y verse más bonitas”, condición sine cuan none para alcanzar “el éxito”; valiente liberación de pacotilla y morondanga que sirve para dos cosas: ¡para nada y para lo mismo!

Una actitud verdaderamente rebelde y de insumisión es, por solo mencionar un ejemplo, el de las feministas anarquistas cuya máxima consigna es “ni dios, ni patrón, ni marido”, o sea ni-nis, pero con sentido; aunque también existen otras formas no tan extremas pero igual de válidas para reivindicar a la mujer por sí misma.

Para que el engaño funcione, papá gobierno requiere de un sistema educativo orientado hacia la mediocridad y el conformismo, es decir, una educación que en realidad no te educa sino te adoctrina y adiestra, diseñada de tal manera que aunque estudies duro y te esfuerces por “aprender a aprender” (Nuño dixit), solo te capacitas para ser mejor empleado y mejor ama de casa, pero sigues siendo ignorante de las cosas fundamentales de la vida, del mundo y del sistema.

Sin embargo, por poderoso que sea el Estado necesita ayuda ¿Y quién es el compinche perverso en todo esto? ¡La Iglesia, por medio de la religión! El clero inculca el temor a dios para que si te sales de tu rol preestablecido ardas en el infierno como castigo eterno ¡ay nanita, tá cañón! A eso se refería Marx cuando decía la religión es el opio del pueblo”, o sea la droga barata (o gratuita) para mantenernos adormilados, atontados.

Es cierto que el ama de casa merece un pago por su labor en el hogar y si el gobierno ofrece “ayudas” económicas hay que tomarlas, pero la solución al problema de fondo ni remotamente va por ahí. La autogestión popular es la alternativa ¿Y qué eseso o con qué se come? Por ejemplo un grupo de mujeres se organiza para fundar un comedor y guardería comunitaria en donde una parte de ellas cuida a los hijos de todas, mientras la otra trabaja elaborando los alimentos para vender.

Mucho de eso ya funciona en las familias de mujeres solas, pero ahora de lo que se trata es de hacerlo más allá de la familia, en una comunidad mayor para construir también un poder político colectivo y comunitario capaz de ejercer presión para lograr cada vez más y mejores conquistas sociales.

El tema es amplio y, sin duda, presenta sus dificultades, pero también ofrece soluciones de mayor alcance que sentarse a esperar las migajas electoreras de ‘salario rosa’ que dejen caer los de arriba. Ser trabajador, no es fácil; ser mujer, y además pobre, menos, pero quien no lucha organizadamente con otras(os) no trasciende nunca su condición de sometida por el macho, explotada por el patrón y dominada por el mito. Este es un tema social que nos interesa a todos, de ahí la pregunta. ¿Y la familia apá, qué opina?

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