México se Ahoga en el “Rojo Sangre”, #1664.

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Feminicidios

Por Ilse Jocelyn Tovar Resendes

México ya no es un país tricolor, ahora es de color “rojo sangre”. La violencia hacia las mujeres ha sido, en parte, consecuencia de esto, y que siempre ha estado presente tanto en el país como en el mundo. En la actualidad la violencia ha rebasado los límites del respeto, de los derechos humanos, como el derecho al desarrollo de la personalidad, e incluso el derecho a la vida ha sido despojado de miles de mujeres.

Del año 2010 a 2011, en el Estado de México se registraron 320 feminicidios, según el informe de la OCNF (Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio).  Son 151 más que Tamaulipas, y 249 más que Sonora; es decir, más del doble. A continuación la gráfica de estos datos:

Número de mujeres víctimas de feminicidios

de enero de 2010 a junio de 2011

Estado de México 320
Tamaulipas 169
Sinaloa 168
Jalisco 142
Nuevo León 138
Ciudad de México 125
Oaxaca 102
Sonora 71

 

Hace 6 años los feminicidios ya eran imparables, la cifra aumentó de una manera salvaje. La violencia hacia mujeres en México también es consecuencia del arraigamiento del machismo, al grado de culpar a la víctima de violencia y justificar al agresor o agresora. Lo que ha llevado a la normalización del conflicto, es decir, que acosar, discriminar, hostigar, golpear, insultar, ofender, matar, torturar, etc, es un problema cotidiano.

Por lo anterior, vale la pena recordar lo que dijo la feminista Simone de Beauvoir en su libro El segundo sexo: “La mujer se determina y se diferencia con relación al hombre, y no este con relación a ella; la mujer es lo inesencial frente a lo esencial. Él es el sujeto, él es lo absoluto; ella es el Otro”.

La inseguridad en la que vivimos no favorece para nada el panorama.  Entre los años 2012-2013: 3,892 mujeres fueron asesinadas, de las cuales 613 entraron en el rango de feminicidio. En 2015, 7 de cada 10 mujeres sufrían algún tipo de violencia. De 2010 a 2015 se registraron 992 feminicidios y la cifra sigue en aumento.

México ha perdido miles de mujeres, ha violentado a millones de ellas, quedando impunes los delitos, mostrando un desinterés por parte del Estado y de la sociedad por resolver este problema, que puede llevar a México a ahogarse en su propia sangre.

Por eso se afirma que “los dos sexos son necesarios el uno para el otro, pero esa necesidad jamás ha engendrado reciprocidad entre ellos; nunca han constituido las mujeres una casta que estableciese intercambios y contratos con la casta masculina sobre un pie de igualdad”, concluye Beauvoir.

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