Editorial, #1665.

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Espionaje a Periodistas y Activistas

El pasado mes de junio el influyente periódico norteamericano The New York Times publicó información que muestra algunos detalles de una práctica que bien sabíamos el gobierno mexicano realiza: el espionaje. El gobierno espía a periodistas que no permiten ser acallados, a abogados y valientes defensores de los derechos humanos o a activistas que sin descanso denuncian corruptelas o crímenes que burócratas de todo nivel y delincuentes organizados perfectamente coludidos cometen en la mayor de las impunidades.

Con la nota periodística antes referida se denuncia la adquisición por parte de algunas agencias de seguridad del gobierno mexicano, de un software denominado Pegasus, que permite monitorear equipos electrónicos mediante una aplicación que una vez que in ingresa al equipo móvil o computadora es capaz de registrar y enviar toda la actividad que realicen los equipos electrónicos intervenidos; llamadas telefónicas, correos electrónicos, mensajes de texto, contactos, etcétera; incluso puede utilizar la cámara y el micrófono del teléfono para realizar vigilancia.

La empresa que fabrica el software de origen israelí, NSO Group, afirma que únicamente les vende el software a gobiernos, con la condición de que solo sea utilizado para combatir delincuentes organizados o terroristas, sin embargo decenas de mensajes analizados por el New York Times y forenses independientes, demuestran que fue utilizado para vigilar a algunas de la personas más críticas con la actuación del gobierno, así como a sus familiares y contactos.

Según la ley mexicana, el único que puede autorizar la vigilancia de comunicaciones privadas es un juez federal, y solamente cuando el caso en cuestión este bien fundamentado; sin embargo, ex funcionarios del servicio mexicano de inteligencia comentan que es muy poco probable una aprobación judicial para hackear los teléfonos de periodistas o activistas. “Las agencias mexicanas de seguridad no le pedirían una orden de esta naturaleza a la corte por que no la obtendrían”, dijo Eduardo Guerrero, ex miembro del Centro de Investigación y de Seguridad Nacional de México, una de las agencias gubernamentales que utiliza el programa espía Pegasus.

El gobierno mexicano rechaza categóricamente que alguna de sus dependencias realice acciones de vigilancia o de intervención de comunicaciones de forma ilegal, y acusa a los grupos criminales de estar realizando el espionaje, sin embargo, la empresa NSO Group asegura que es muy poco probable que grupos criminales hayan tenido acceso a Pegasus ya que el programa sólo puede ser utilizado por las agencias gubernamentales a los que se ha instalado la tecnología. No obstante, una vez que otorgan la licencia e instalan el hardware dentro de las agencias de inteligencia, no hay manera de controlar como se utilizan las herramientas espía o contra quienes están siendo utilizadas, afirma la empresa.

Enrique Peña Nieto ha asegurado que ya instruyó a la PGR para que realice una investigación “exhaustiva” para dar con los responsables del espionaje ilegal que se estuviera realizando; algo así como lo ocurrido con la Casa Blanca de las Lomas y el Sr. Virgilio Andrade, es decir; el gobierno fingiendo que se investiga a sí mismo.

La modernización de los métodos de espionaje persigue, sin ninguna duda, y amenaza con silenciar voces opositoras, todo en un contexto donde las incesantes privatizaciones y los consiguientes recortes al presupuesto público -principalmente en el gasto social- provocando el descontento de la población y como esta tendencia depredadora continúa, el gobierno pretende controlar dicho descontento: espiando, asesinando, reprimiendo y encarcelando a todo aquel que se atreva a criticar o accionar en contra de este nefasto orden y como estamos observando, todos estamos en riesgo.

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