Con el TLCAN sólo los Empresarios Ganan, #1671.

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Especial

Martín Esparza Flores (Secretario General del Sindicato Mexicano de Electricistas)

Sin salidas de emergencia para evadir el tema del capítulo laboral que exigen poner sobre la mesa de renegociación los socios comerciales del TLCAN, la comisión de nuestro país sigue negando lo rotundamente cierto: en México los trabajadores devengan uno de los peores salarios del mundo, motivo por el cual millones de mexicanos vieron pulverizarse, desde hace tres décadas, su poder adquisitivo, cayendo al rango de la marginación, muy alejados de los estándares de vida de obreros y agricultores de Canadá y Estados Unidos.

En uno de los escenarios más aberrantes e inauditos, funcionarios, dirigentes empresariales y líderes del decadente corporativismo, evaden abordar un asunto que no puede ser ocultado bajo la alfombra, pues a la vista del mundo entero se asoma el innegable fracaso del modelo económico neoliberal que ha conducido a nuestro país a la categoría de un “paraíso laboral” o un “dumping humano”.

A 23 años de la entrada en vigor del acuerdo comercial, la tecnocracia se empecina en no escuchar las voces de quienes por generaciones han visto cancelados su futuro y proyecto de vida; 5 millones de trabajadores del campo fueron expulsados a Estados Unidos por la quiebra del agro y millones más han heredado a sus hijos y nietos una vida de carencias y miserias por la tesis de la contención salarial empleada desde el sexenio de Miguel de la Madrid para pretextar el combate a la inflación.

Todo este capital humano echado al vacío no cuenta para los negociadores que están dispuestos a entregar el futuro de las generaciones venideras a cambio de que el gobierno norteamericano de Trump les otorgue su aval para ganar en las elecciones del próximo año y continuar en el poder con su modelo de desmantelamiento nacional, a través de las reformas estructurales.

Organizaciones sociales y campesinas, catedráticos y sindicatos independientes han exigido al gobierno escuchar sus puntos de vista para rectificar los fracasos, pero como en el pasado ha sido un diálogo de sordos que ahora se ha hecho extensivo a los representantes comerciales de los países socios, lo que ha motivado diplomáticas y firmes reconvenciones, colocando en penosas e incómodas evidencias a funcionarios del más alto nivel que se han salido por la tangente ante la imposibilidad de explicar cómo es que México siendo un país de aparente desarrollo económico tiene una posición interna contraria al desarrollo social.

No solo Donald Trump y el primer ministro canadiense Justin Trudeau han resaltado el tema de los bajos sueldos en México; líderes como Jerry Dias, representante de la organización gremial más importante de Canadá, han cuestionado sin ambages a los gobiernos mexicanos por la contención de los aumentos salariales, asunto toral en las negociaciones.

Las palabras del dirigente seguramente causaron escozor en la clase política mexicana cuando señaló al diario El País sobre la posición gubernamental en materia de salarios: “De alguna manera tiene que mantener a sus ciudadanos en la pobreza para generar empleos. Es un sinsentido y es indignante. No entiendo el argumento de que tenga que oprimir a sus ciudadanos para estar mejor”.

Permanecer en el TLCAN le ha generado a México una clase trabajadora empobrecida que ha beneficiado únicamente a empresarios extranjeros y nacionales por la vía de los ahorros obtenidos en el pago de exiguos salarios.

Continuará en el próximo Machetearte.

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